7 de octubre de 2016

OCTUBRE, MES DE LUCHA CONTRA EL CÁNCER DE MAMAS




Adhiriendo a una propuesta de la Secretaría de la Mujer, la Municipalidad de Arata se suma a esta campaña nacional de concientización vistiendo de rosa la Plaza San Martín.

El cáncer de mama es, de lejos, el más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. En los países de ingresos bajos y medios, su incidencia ha aumentado constantemente en los últimos años debido al aumento de la esperanza de vida y de la urbanización, así como a la adopción de modos de vida occidentales.

Los conocimientos actuales sobre las causas del cáncer de mama son insuficientes, por lo que la detección precoz sigue siendo la piedra angular de la lucha contra esta enfermedad. Cuando se detecta precozmente, se establece un diagnóstico adecuado y se dispone de tratamiento, las posibilidades de curación son elevadas. En cambio, cuando se detecta tardíamente es raro que se pueda ofrecer un tratamiento curativo. En tales casos son necesarios cuidados paliativos para mitigar el sufrimiento del paciente y sus familiares.

La mayoría de las muertes (269 000) se producen en los países de ingresos bajos y medios, donde la mayoría de las mujeres con cáncer de mama se diagnostican en estadios avanzados debido a la falta de sensibilización sobre la detección precoz y los obstáculos al acceso a los servicios de salud.

La OMS fomenta los programas integrales de lucha contra el cáncer de mama como parte de los planes de lucha contra el cáncer. Las estrategias recomendadas de detección precoz para los países de ingresos bajos y medios son el conocimiento de los signos y síntomas iniciales y la demostración de cómo se realiza la autoexploración de la mama. Los programas de detección mamográfica son muy caros y solo resultan viables en países con una buena infraestructura sanitaria que se puedan costear programas a largo plazo.

El cáncer de mama significa un grave problema sanitario y su importancia ha aumentado en los últimos años.

Dentro de los factores de riesgo se pueden citar los siguientes: antecedente familiar con este tipo de cáncer -por lo tanto, las hijas de mujeres con cáncer de mama tienen una posibilidad dos o tres veces mayor que las de la población general, y más aún si fue antes de la menopausia y bilateral- y las dietas altamente calóricas -con alto contenido en grasas y proteínas de origen animal- facilitan su incidencia.

En relación a la dieta, se presenta como primordial explicar que puede afectar la síntesis de algunas hormonas, como por ejemplo, los estrógenos y depósitos de agentes cancerígenos a nivel del tejido adiposo. Al mismo tiempo, se han observado tasas más elevadas de este cáncer en los grupos sociales de alto nivel socioeconómico. Respecto al ciclo menstrual, se observa mayor presencia de cáncer de mama si la menarca -la primera menstruación- fue temprana o precoz y si la menopausia es tardía -por encima de los 55 años-.

La lista de factores de riesgo continúa: también se ha notado que cuanto más joven es la mujer al tener su primer hijo, el riesgo relativo es menor y que el riesgo crece a medida que aumenta la edad en la primera paridad -la hipótesis de que la lactancia disminuye el riesgo de cáncer de mama tiene más de 50 años-. Por otra parte, las mujeres que presentan mastopatías crónicas tendrían cuatro veces más posibilidades de desarrollar cáncer de mama que el resto de las personas de sexo femenino.

En cuanto a la prevención, en primer lugar hay que evitar los estudios de radiología de senos y tórax innecesarios en mujeres sanas, también se aconseja el amamantamiento de los hijos y prescindir de la ingesta de dietas hipercalóricas -sobre todo con exceso de grasas-.

En relación a la prevención secundaria, está la detección del tumor en etapas iniciales y, por consiguiente, con mejores posibilidades de tratamiento. Además, está avalada por el largo período que transcurre entre el inicio celular y la aparición clínica y se basa en la implementación de tres medidas: la enseñanza del autoexamen mamario que debe efectuarse mensualmente después de los 20 años. Ante la comprobación de cualquier anomalía, se tiene que consultar con el médico.